Las calles de Durazno vieron transitar en la dcada de 1960 a un perro que pas a ser adoptado como propio por todos los duraznenses, porque conocan su admirable historia de lealtad a su amo, a quien sigui hasta la tumba.

A efectos de mantener viva la memoria sobre tan singular personaje del pasado duraznense, se levant un monumento ubicado frente a la necrpolis local, que fue inaugurado en 1999 y que es muy fotografiado por los turistas.
